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jueves, 28 de febrero de 2013

La elección de un nuevo papa y el Espíritu Santo



  por    Ivone GEBARA


Después de la encomiable actitud del anciano Benedicto XVI renunciando al gobierno de la Iglesia Católica Romana han aparecido entrevistas con algunos obispos y sacerdotes en estaciones de radio y televisión en todo el Brasil. Sin duda, un evento de tanta importancia para la Iglesia Católica Romana es noticia y conduce a predicciones, elucubraciones de todo tipo, principalmente de sospechas, intrigas y conflictos dentro de los muros del Vaticano, que habrían acelerado la decisión del Papa.

En el contexto de las primeras noticias, lo que me llamó la atención fue algo a primera vista pequeño e insignificante para los analistas que tratan asuntos del Vaticano. Se trata de la forma como algunos sacerdotes entrevistados, o sacerdotes conductores de programas de televisión, respondieron cuando se les preguntó sobre quién sería el nuevo Papa, saliendo por la tangente. Se referían a la inspiración del Espíritu Santo, o a su voluntad, como si fuera el elemento del que dependería la elección del nuevo romano pontífice. Nada de pensar en personas específicas para responder a las situaciones mundiales desafiantes, nada para despertar una reflexión en la comunidad, nada de hablar de los problemas actuales de la Iglesia que la han llevado a un significativo marasmo, nada de escuchar los clamores de la comunidad católica por la democratización de las estructuras anacrónicas que sostienen a la iglesia institucional.

La formación teológica de estos sacerdotes comunicadores no les permite salir de un discurso trivial y abstracto, ya bien conocido, que continúa recurriendo, como explicación, a fuerzas ocultas, y así, en cierta forma, confirman su propio poder. La continua referencia al Espíritu Santo a partir de un misterioso modelo jerárquico es una forma de camuflar los verdaderos problemas de la Iglesia y una forma de retórica religiosa para no revelar conflictos internos que ha vivido la institución.

La teología del Espíritu Santo continúa siendo para ellos mágica; expresa explicaciones que ya no pueden hablar a los corazones y a las conciencias de muchas personas que valoran el legado del Movimiento de Jesús de Nazaret. Es una teología que sigue provocando la pasividad del pueblo creyente ante las múltiples dominaciones, incluída la manipulación religiosa. Continúan repitiendo fórmulas... como si éstas satisficiesen a la mayoría de la gente.

Me entristece el hecho de comprobar una vez más que los religiosos y algunos laicos que trabajan en los medios de comunicación no perciben que estamos en un mundo en el que los discursos tienen que ser más asertivos, y que tienen que basrse en referencias filosóficas consistentes, más allá de la tradicional escolástica. Un referencial humanista los haría mucho más comprensibles para el común de las personas, incluidos los no católicos y no religiosos. La responsabilidad de los medios de comunicación religiosos es enorme e incluye la importancia de mostrar cómo la historia de la Iglesia depende de las relaciones e interferencias de todas las historias de los países y de las personas individuales.

Ya es tiempo de abandonar ese lenguaje metafísico y abstracto, como si un Dios fuese a ocuparse especialmente de elegir al nuevo Papa, independientemente de los conflictos, desafíos, iniquidades y cualidades humanas. Ya es hora de afrontar un cristianismo que admita el conflicto de las voluntades humanas. Es hora de reconocer que, al final de un proceso electivo, no siempre la elección realizada puede ser considerada como la mejor para el conjunto. Hay que afrontar la historia de la Iglesia como una historia construida por nosotros, todos y todas, y de testimoniar respeto para nosotros mismos/as mostrando la responsabilidad que tenemos todas/os los que nos consideramos miembros de la comunidad católica.

La elección de un nuevo Papa es algo que tiene que ver con el conjunto de las comunidades católicas esparcidas por todo el mundo y no sólo con una élite de edad avanzada, minoritaria y masculina. Por lo tanto, es necesario ir más allá de un discurso justificativo del poder papal, y enfrentarse a los problemas y desafíos reales que estamos viviendo. Sin duda, para esto las dificultades son muchas, y abordarlas requiere nuevas convicciones y un deseo real de promover cambios que favorezcan la convivencia humana.

Me preocupa, una vez más, que no se discuta más abiertamente el hecho de que el gobierno de la Iglesia institucional sea entregado a personas ancianas que, a pesar de sus cualidades y sabiduría, ya no son capaces de hacer frente con vigor y desenvoltura los desafíos que estas funciones demandan. ¿Hasta cuando la gerontocracia masculina papal será como un doble de la imagen de un Dios, blanco, anciano y de barbas blancas? ¿Habría alguna posibilidad de salir de este esquema, o al menos de iniciar una discusión de cara a una futura organización diferente? ¿Habría alguna posibilidad de abrir esta discusión en las comunidades cristianas populares que tienen derecho a la información y a una formación cristiana más ajustada a nuestros tiempos?

Sabemos en qué medida la fuerza de la religión depende de desafíos y comportamientos que son fruto de convicciones capaces de sostener la vida de muchos grupos. Sin embargo, las convicciones religiosas no pueden reducirse a una visión estática de las tradiciones, ni a una visión deliberadamente ingenua de las relaciones humanas. Las convicciones religiosas, igualmente, no pueden reducirse a la ola de las más variadas devociones que se propagan a través de los medios de comunicación. Es más, no podemos seguir tratando al pueblo como ignorante e incapaz de formular preguntas inteligentes y astutas en relación con la Iglesia. Sin embargo, estos sacerdotes comunicadores creen estar tratando con personas pasivas, entre ellas muchos jóvenes que mantienen un culto romántico alrededor de la figura del papa. Los religiosos mantienen esta situación, a menudo cómoda, por ignorancia o avidez de poder. Probar la interferencia divina en decisiones que la Iglesia Católica Jerárquica, prescindiendo de la voluntad de las comunidades cristianas esparcidas por todo el mundo es un ejemplo flagrante de esta situación. Es como si quisieran reafirmar erróneamente que la Iglesia es, en primer lugar, el clero y las autoridades cardenalicias a las cuales habría conferido el poder de elegir un nuevo papa, y que ésa es la voluntad de Dios. A los millones de fieles les corresponde sólo orar para que el Espíritu Santo escoja al mejor, y esperar a que el humo blanco anuncie una vez más el habemus papam.

De manera hábil, por el recurso a fuerzas superiores que dirigirían la historia y, la Iglesia siempre están tratando de hacer que los fieles ignoren la verdadera historia, y que no puedan plantearse su responsabilidad colectiva. Es una lástima que estos formadores de opinión pública estén viviendo todavía en un mundo que es teológicamente, y tal vez incluso históricamente, pre-moderno, donde lo sagrado parece separarse del mundo real y situarse en una esfera superior de poderes a la que sólo unos pocos tienen acceso directo. Es desolador ver cómo la conciencia crítica en relación a sus propias creencias infantiles no haya sido despertada, para su bien personal y en beneficio de la comunidad cristiana. Parece que hasta rescatamos los muchos obscurantismos religiosos de épocas pasadas, mientras que el Evangelio de Jesús, por el contrario, continuamente convoca a la responsabilidad común de unos con los otros.

Conociendo las muchas dificultades afrentadas por el Papa Benedicto XVI durante su corto ministerio papal, las empresas de comunicación católica sólo destacan sus cualidades, su entrega a la Iglesia, su inteligencia teológica, su pensamiento vigoroso, como si quisieran, una vez más, ocultar los límites de su personalidad y de su postura política, no sólo como Pontífice, sino también, como presidente por muchos años de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el ex Santo Oficio. No permiten que las contradicciones humanas del hombre Joseph Ratzinger aparezcan, y que su intransigencia legalista o el trato castigdor que caracterizaron parcialmente su persona sean recordadas. Hablan desde su elección, principalmente como un papado de transición. No hay duda que es así. Pero, ¿transición hacia dónde?

Me gustaría que la encomiable actitud de renuncia de Benedicto XVI pudiese ser vivida como un momento privilegiado para convidar a las comunidades católicas a repensar sus estructuras de gobierno y los privilegios medievales que esta estructura conlleva. Estos privilegios, tanto del punto de vista económico, como político y socio-cultural, hacen aparecer al papado y al Vaticano como un Estado masculino aparte. Pero un Estado masculino con representación diplomática influyente y servido por miles de mujeres en todo el mundo, en las diferentes instancias de su organización. Este hecho nos invita también a reflexionar sobre el tipo de relaciones sociales de género que este Estado continua manteniendo en la historia social y política actual.

Las estructuras pre-modernas que todavía conserva este poder religioso necesitan ser confrontadas con los anhelos democráticos de nuestros pueblos en la búsqueda de nuevas formas de organización que se correspondan mejor con los tiempos y grupos plurales de hoy. Ess estructuras deben ser confrontadas con las luchas de las mujeres, de las minorías y las mayorías raciales, de personas de diversas orientaciones sexuales y opciones, de pensadores, científicos y trabajadores de las más variadas profesiones. Necesitan ser reelaboradas en la perspectiva de un mayor y más fructífero diálogo con otros credos religiosos y con las sabidurías esparcidas por todo el mundo.

Y, para terminar, quiero volver al Espíritu Santo, a este Viento que sopla en cada una/o de nosotros. Este aliento en nosotros es más grande que nosotros. Nos aproxima y nos hace interdependientes con todos los vivientes. Un soplo de muchas formas, colores, sabores e intensidades. Soplo de compasión y de ternura, soplo de igualdad y de diferencia. Este aliento o soplo no puede ser utilizado para justificar y mantener estructuras privilegiadas de poder y tradiciones antiguas o medievales, como si se tratara de una ley o una norma indiscutible e inmutable.

El viento, el aire, el espíritu sopla donde quiere y nadie debe atreverse a querer ser ni por una sola vez su dueño. El espíritu es la fuerza que nos acerca a unos con otros, es la atracción que permite nos reconozcamos como semejantes y diferentes, como amigas y amigos, y que juntos/as busquemos caminos de convivencia, de paz y de justicia.

Estos caminos del espíritu son los que nos permiten reaccionar ante las fuerzas opresivas que nacen de nuestra propia humanidad, los que nos llevan a denunciar a las fuerzas que impiden la circulación de la savia de la vida, quienes nos llevan a des-cubrir los secretos ocultos de los poderosos. Por tanto, el espíritu se muestra en las acciones de misericordia, en el pan compartido, en el poder compartido, en la cura de las heridas, en la reforma agraria, en el comercio justo, en las armas transformadas en arados, en fin, en la vida en abundancia para todas/os. Éste parece ser el poder del espíritu en nosotros, poder que necesita ser despertado en cada nuevo momento de nuestra historia, y ser despertado en nosotros/as, entre nosotros/as y para nosotros/as.


fuente  Koinonia.org

lunes, 28 de enero de 2013

Los EEUU se preparan para la “caotización” militar de turno


  

A juzgar por todo, las élites estadounidenses se preparan para seguir aumentando la agresión militar y la escalada de los conflictos político-militares, que permiten desestabilizar la situación en el perímetro de sus competidores estratégicos (Eurozona, China, Japón, mundo islámico etc.) y provocar el traspaso del capital especulativo global al mercado financiero de los Estados Unidos y, en primer lugar, el mercado de la deuda estatal.
Sobre el fondo de los comentarios que no cesan de la mejora de la situación económico-financiera, la situación real en la economía permanece muy grave. El crecimiento económico del 2% del tercer trimestre de 2012 aunque ha superado el pronóstico medio (1,9%), no obstante, ha quedado sustancialmente por debajo del 2,4% de 2010 y del 4,1% del último trimestre de 2011. Más aun, prácticamente en su totalidad este crecimiento fue determinado por el salto de las inversiones en los bienes inmuebles (+14,4%), ampliación de los gastos estatales en la economía a costa del aumento de los déficit presupuestarios (9-13% del PIB a lo largo de 2008-2012) y el aumento del peso de la deuda estatal (hasta 106% del PIB). Sobre todo despierta preocupación la rápidamente creciente militarización de la economía norteamericana – los gastos de las autoridades federales en el segundo trimestre de este año han aumentado en 3,7%, mostrando el primer crecimiento desde el segundo semestre de 2010. Los gastos en la defensa nacional que, además de las operaciones de castigo en Oriente Próximo y Afganistán, así como el apoyo mediante la fuerza a la demanda del dólar americano, incluyen la financiación del potencial científico-técnico y la transferencia de las tecnologías del sector militar al civil, han aumentado hasta en 13%.
Solamente en el período de enero a agosto de 2012 a costa de la política de caotización del Próximo Oriente, la rebaja de los rating de crédito soberano de los países miembros de Eurozona por parte de las agencias de rating norteamericanas, el desbalanceo de los mercados financieros internacionales y el programa propagandístico a gran escala para crear una imagen favorable de los EE.UU. cara a los inversores, las élites norteamericanas han logrado asegurar la compra de los papeles de deuda de la Tesorería Federal de los EE.UU. por los no residentes por el valor de 372,3 mil millones de dólares. Es 5,4% más que en el mismo período del año pasado (353,2 mil millones) y por los motivos obvios coincide con el déficit sumario del comercio exterior de los Estados Unidos en este período.
Este proceso no ha podido ser cambiado ni siquiera por China, que comprendiendo las proporciones alcanzadas por los desbalances y deformaciones en la economía mundial, lleva barios años reorientando activamente la estructura de sus reservas internacionales y diversificando las inversiones en los activos extranjeros.
Hay que comprender que incluso el actual ritmo bastante bajo del crecimiento de la economía norteamericana, que no permite alcanzar una mejora significativa en el mercado laboral, es el fruto de múltiples manipulaciones estadísticas e índices trucados.
Gracias a la utilización de los índices hedonistas, manipulación con la estructura de la cesta de la compra y la composición de los gastos presupuestarios de los hogares, distinto tipo de suposiciones acerca de la efectividad absoluta del consumidor las autoridades gobernantes logran subir artificialmente los indicadores del ritmo de crecimiento de la economía, de la producción industrial, de las inversiones del capital y los ingresos de la población.
Mientras tanto, ya hoy la Casa Blanca es incapaz de soportar el colosal peso de la deuda estatal, que en otoño de 2012 ha superado la marca de 106% del PIB (hace cuatro años era 65%), por lo que los Estados Unidos en realidad están en situación de default.
Se trata de la excesiva carga de la deuda sobre el estado (106% del PIB), las obligaciones sin cubrir por parte de la Casa Blanca de la seguridad social y salud (355% del PIB), el déficit crónico del presupuesto a lo largo de muchos años (9-13,5% del PIB durante más de 3,5 años) y del balance comercial (3,8-6% del PIB), así como el excesivo peso de la deuda sobre la población que está empobreciendo (115-125% de los ingresos del hogar).
Lo único que permite a los Estados Unidos mantener a flote la colosal pirámide de la deuda estatal, que constituye el fundamento de todo el sistema actual internacional financiero de divisas del “imperialismo del dólar” – es el control sobre la máquina impresora y el estatus del dólar norteamericano impuesto al mundo como la divisa de reserva, principal medio de pago, de circulación y acumulación.
Ha sido muy significativa la triste experiencia de Iraq e Irán, que a principios de los años 2000 tuvieron el descuido de anunciar su rechazo del uso del dólar como medio de circulación y pago en el marco del comercio internacional de petróleo y el paso a los pagos en euro y divisas regionales. En seguida tras esas declaraciones de los dirigentes de las repúblicas islámicas tuvo lugar la gigantesca operación contra el “terrorismo internacional”, creado, por lo que se puede juzgar, por los servicios secretos norteamericanos y europeos, y la sangrienta guerra en Próximo Oriente. En actualidad la demanda de los dólares se mantiene no tanto debido a los factores macroeconómicos objetivos y la superioridad científico-técnica, cuanto a la colosal superioridad político-militar y propagandístico-informativa de los EE.UU., así como su estatus de “gendarme mundial” y “difusor de la democracia”.
Indudablemente, en su expresión relativa el indicador del volumen de la deuda estatal de los EE.UU. aún no ha alcanzado el máximo histórico absoluto de 123% del PIB, registrado en plena Segunda Guerra Mundial. Sin embargo hay que señalar el hecho de que desde el comienzo de los años 1970, cuando tras el discurso de agosto de Richard Nixon los EE.UU., de hecho, declararon default, al negarse a cambiar los dólares por el oro siguiendo el curso fijo, el peso de la deuda por habitante de los EE.UU. en expresión real (es decir teniendo en cuenta la inflación) ha subido de 7,5 hasta 41 mil dólares. Y eso que durante la Segunda Guerra Mundial durante el período de 1939-1945, incluso a pesar del importante aumento del déficit presupuestario y de la deuda estatal, el peso de la deuda estatal por habitante calculada en los dólares fijos de 2005 no superaba los 17 mil dólares. Mientras que en el período anterior a la Segunda Guerra Mundial, durante los años 1900-1935 este indicador oscilaba entre los 500-3000 dólares.
Tampoco mejora la cosa con los déficit presupuestarios que suponen una pesada carga no solamente sobre las espaldas del sistema financiero estadounidense, sino de toda la economía mundial. Por si fuera poco con que a lo largo de 2008-2012 los gastos estatales del gobierno federal superaban como media los ingresos en 9-13% del PIB, además las dimensiones del propio déficit presupuestario por habitante de los EE.UU. había alcanzado el máximo histórico absoluto de 4,3 mil dólares en plena crisis económico-financiera global de 2008-2009.
Al mismo tiempo ha alcanzado dimensiones astronómicas el pago anual de la deuda estatal, en primer lugar el pago de los intereses por parte del gobierno norteamericano, con el dinero aportado por los contribuyentes. Según los datos oficiales de la Tesorería Federal de los EE.UU. los pagos anuales del gobierno federal a cuenta de los intereses de la deuda estatal habían subido de 200 dólares por habitante en 1950-1960 hasta los 400 dólares a mediados de los años 1970 y a más de 1,1mil dólares a finales de los años 1980 y primera mitad de los 1990.
Lo más sorprendente es que, a pesar de que la deuda estatal de los EE.UU. solamente en los últimos 11 años (de 2000 a 2011) ha aumentado el doble, debido al llenado sin precedentes de los mercados financieros mediante la emisión, el rescate de grandes proporciones de los papeles de deuda estatal a cuenta del Sistema de Reserva Federal, con lo que artificialmente se rebaja la tasa de préstamos en el mercado de la deuda estatal, las dimensiones del pago anual por los intereses de la deuda por parte de los ciudadanos estadounidenses en los precios fijos de 2005 se ha reducido de 1-1,2 mil dólares a 570-700 dólares. Todavía más visibles son los resultados de la actuación del SRF de los EE.UU. para llevar a cabo abiertamente la política de la monetarización de la deuda estatal. Gracias al rellenado sin precedentes mediante la emisión de los mercados financieros por parte de la Reserva Federal, que en el período 2008-2012 ha superado los 2,5 billones de dólares y el mantenimiento artificial de las tasas reales de interés en la zona negativa incluso contando la inflación real, la cantidad del gasto para pagar los intereses de la deuda estatal ha bajado de 4-4,2% del PIB a finales de los 1990 hasta la cifra menos esencial de 2% del PIB.
Queda totalmente evidente que la pirámide de la deuda estatal de los EE.UU. que es el fundamento y la base de todo el sistema internacional financiero de divisas del “imperialismo del dólar”, y que asegura el traspaso de los recursos reales y de la riqueza nacional del resto de los países a los bolsillos de la oligarquía financiera de Wall Street a cambio de la deuda de los EE.UU., está al borde del colapso. Si observamos que el SRF de los EE.UU. anunció a mediados de septiembre otro turno, ya cuarto de la suavización cuantitativa por el volumen de 480-500 mil millones de dólares, vemos que la construcción de la pirámide de las deudas ha llegado a su límite y los mecanismos de mercado ya no son capaces de asegurar la demanda para el principal producto de los Estados Unidos – los dólares que se están depreciando rápidamente.
La pirámide de la deuda estatal de los EE.UU., que mantiene el nivel de vida de los ciudadanos estadounidenses 1,5-2 veces por encima del real, se desplomará en cuanto el SRF deje de llenar los mercados con la liquidez barata a través de la emisión y las tasas de beneficio de las obligaciones estatales de los EE.UU. vuelvan a una posición más o menos equilibrada, determinada por el mercado y no por la máquina de imprimir billetes.
En otras palabras, se está produciendo el rápido y, al parecer, incontrolado inflado de los gastos estatales y del peso de la deuda, que permiten mantener a flote el consumo de los hogares norteamericanos artificialmente aumentado en 1,7-2 veces. Si la dirección de la Casa Blanca no es capaz de pisarle el cuello al complejo militar-industrial y recortar la financiación de las operaciones militares para “implantar la democracia” en Próximo Oriente y Afganistán, se arriesga a provocar la crisis presupuestaria en toda regla en los EE.UU. Precisamente una crisis presupuestaria con toda probabilidad definitivamente quebrantaría la confianza de los inversores y demás países hacia la divisa norteamericana y se conviertiría en el motivo de destrucción del sistema actual financiero de divisas del “imperialismo del dólar”. Lo cual, por cierto, en varias ocasiones ha sido abiertamente anunciado por la dirección de China, que intenta llevar a cabo una política económico-financiera independiente orientada hacia sus intereses nacionales.
Aquí habría que mencionar que en el período desde el agosto de 2011 hasta el agosto de 2012 el volumen de las inversiones del gobierno de la República Popular China y del Banco Popular de China en los papeles de deuda estatal de los EE.UU. se ha reducido de 1,27 a 1,15 billones de dólares. En tanto que Rusia, cuyo bloque económico-financiero está ocupado por los seguidores de las reformas liberales y los “fundamentalistas de mercado”, que con toda sinceridad creen que el estado debe servir a los intereses del business global y las multinacionales, ha aumentado sus inversiones en un 11% (de 138,1 a 153,3 mil millones de dólares). En este mismo período de tiempo Japón ha aumentado sus inversiones en los papeles de deuda de la Tesorería Federal norteamericana en 23,6% (de 907 a 1121,5 mil millones), los países exportadores del petróleo en 7% (de 245,8 a 263 mil millones), los países paraísos fiscales de la región del Caribe – en 22,1% (de 210,4 a 256,9 mil millones de dólares), y Brasil ha aumentado sus inversiones en los papeles de deuda del gobierno de los EE.UU. en 15,8% - de 219,2 a 253,9 mil millones de dólares.
Por lo que podemos juzgar, la dirección de China, a diferencia de sus colegas rusos, atados por la conciencia sectaria estrechamente liberal, se da perfecta cuenta de las dimensiones de los desbalances estructurales acumulados en la economía norteamericana y el sistema financiero mundial. Así que las élites político-financieras de la RPCh pretenden, por un lado, reforzar su influencia económico-financiera fuera del país, y, por otro lado, superar el todavía sustancial retraso científico y tecnológico con respecto a los EE.UU., UE y Japón, sin lo cual China no podrá aspirar al papel del líder de la economía mundial y no dejará de ser el “taller de montaje” de las corporaciones globales.
Mientras tanto los burócratas rusos, con el acompañamiento de los animados discursos acerca de la modernización e innovación, siguen retirando anualmente de la economía 3-6% del PIB para invertirlos en los papeles de la deuda de nuestros competidores estratégicos, estimulando la modernización y la creación de la producción innovadora fuera de las fronteras de nuestro país.

Vladislav Zhukovskiy
Traducido del ruso para Interunión y el CEPRID por Arturo Marián Llanos

fuente  CEPRID

viernes, 18 de enero de 2013

A PROPOSITO DE LA INVASION A MALI

























Acuchillando el mapa para reordenarlo después



Yugoslavia, la ex URSS, Afganistán, Irak, Libia, Siria y ahora Mali y probablemente Pakistán son etapas de una globalización agresiva, perpetrada por la OTAN, ejecutada por sus miembros y sus sicarios, y envuelta en la niebla de mentiras de los medios de comunicación, que instalan un relato fantástico sobre la amenaza de un “Califato Global”, agitan el espantajo de un terrorismo islamista -prefabricado por ellos- e incentivan el temor y los reflejos racistas de occidente para promover “cruzadas humanitarias” que van a salvar a los pueblos de sus tiranos e incluso de sí mismos. El expediente maestro para esta ofensiva es romper las unidades nacionales allí donde existen elementos que hagan factible la operación divisionista, y avanzar luego para reorganizar esos estados de acuerdo a los intereses del centro. O bien abandonarlos a su propia insuficiencia, cuando esta no estorba a los planes prescritos.

Más allá de los reveses circunstanciales –el más importante de los cuales se dio en América latina- las políticas del consenso de Washington siguen su marcha y abarcan al mundo entero. En la medida que no tropiecen con una oposición seria o con una insurrección social en los países del propio centro, van a continuar a rajatabla. ¿Qué consecuencias tendrá esto? Al sistema mundial este interrogante no lo inquieta. “Después de mí el Diluvio”, decía Luis XV. Hay que admitir que el cinismo del monarca absoluto francés se queda chico al lado del que exhibe su reemplazante histórico, el poder burgués, llegado a la etapa final de su proceso degenerativo.

El capitalismo ha conocido momentos de gran crecimiento signados por la crueldad y el desprecio humano. Pero incluso en esos momentos la naturaleza de la aventura expansiva poseía un dejo épico. Los españoles en América cometieron muchas crueldades, pero se fusionaron con los indígenas a los que explotaban y dieron lugar a una raza y a una cultura nuevas. Los anglosajones, blindados en su corsé puritano, rechazaron y en última instancia exterminaron a los naturales, allí donde pudieron hacerlo (como en lo que es hoy Estados Unidos); o bien se consagraron a saquearlos, dividirlos, traficarlos como esclavos en Äfrica o a envenenarlos imponiéndoles el consumo forzado del opio, como ocurrió con China a mediados del siglo XIX.

De todos modos quienes operaban esas políticas sobre el terreno corrían un riesgo real, y eso permitió que incluso en esas circunstancias aparecieran figuras guerreras que poseían cierta grandeza. Qué sé yo: Cortés, Pizarro, Gordon de Khartoum, T.E. Lawrence… Nada de esto se observa hoy, cuando la guerra y la intervención externas pueden agenciarse a través de una panoplia automatizada que mata a distancia, y cuando la manipulación mediática y la intoxicación informativa hacen difusos los contornos de la realidad, consintiendo la más cínica instrumentación del sofisma al fabricar por un lado al terrorismo fundamentalista -utilizándolo como agente provocador y como ariete contra gobiernos que no se acomodan al diktat occidental-, y al mismo tiempo demonizarlo al poner de relieve su reaccionarismo político, su ferocidad, su barbarie cultural y el carácter regresivo y odioso de la ley de la sharia… Según el escenario en que se dé el desarrollo de los acontecimientos, los jihadistas pueden ser abominables terroristas o rudos combatientes por la libertad. Parapetada en la distorsión informativa y en el lavado de cerebros, la hipocresía campa por sus fueros.

Occidente utiliza al fundamentalismo armado no bien la ocasión se presenta. Lo usa como pretexto para caer sobre los países y los gobiernos a los que se acusa de estar vinculados a sus organizaciones, o como un expediente insurgente para desestabilizar a los que el imperio rotula como “estados delincuentes”. La existencia de particularismos o tendencias confesionales diferenciadas en el seno de los países a los que el imperialismo elige como objetivo, ofrece magníficas oportunidades de usar al radicalismo islamista como ariete para incidir sobre esas brechas, ensanchándolas y explotándolas por todos los medios. Que van desde la infiltración de elementos del extremismo religioso hasta el ataque  por aire, mar y tierra de la OTAN, hasta sumir en el caos a la sociedad a la que se hace objeto de esa agresión. Y así nos encontramos a la vuelta de la esquina, como quien no quiere la cosa, con los “estados fallidos”, incapaces de gobernarse por sí mismos, afligidos por el hambre y la guerra civil, y susceptibles por lo tanto de ser salvados por una oportuna intervención extranjera. Que por cierto no remediará el sufrimiento de la población, pero que servirá para poner bajo tutela los recursos estratégicos que allí existen e interesan al sistema-mundo.

Primer ensayo
Libia fue el primero de los cobayos usados para poner en práctica a gran escala esta táctica disruptiva. Un país próspero, alfabetizado, contenido en sus tendencias centrífugas por la capacidad de liderato de Gaddafi y por el sistema de representación directa que había fraguado para frenar las tendencias a la secesión, hoy es poco más que una tierra de nadie. Sacudido por una insurrección alentada desde afuera, e invadido por bandas del salafismo radical equipadas y pagadas por Estados Unidos y Arabia Saudita,  Libia ha dejado de existir como nación soberana. Claro está que, como siempre ocurre cuando se utilizan armas de doble filo al estilo de Al Qaeda, tras el asesinato del “dictador” y mientras el país se divide en regiones y en clanes armados que dejan el campo abierto para la expoliación de la economía y de los recursos petroleros, del caos empieza a emerger el riesgo de que ese desorden se propague a países vecinos. De los desvalijados arsenales de Gaddafi empezó a fluir un torrente de armas que fueron a parar a Mali, portadas en parte por las etnias del sur de Libia, expulsadas de su propio territorio, y fueron a reforzar las guerrillas del norte de ese país. Francia, y las potencias de occidente en general, no desean ver amenazados sus intereses en un país rico en uranio, oro, bauxita y diamantes. Y resta por saber si los choques en Mali no terminarán favoreciendo una intervención occidental en Argelia, a cuyo gobierno se buscó desestabilizar con la insurrección política ensayada en 2011, en la estela de la “primavera árabe”. La noticia del secuestro y asesinato de decenas de nacionales de Estados Unidos y de países europeos en un yacimiento gasífero cercano a la frontera con Libia, por elementos provenientes de Libia, está dando cuenta del accionar de bandas probablemente vinculadas a Al Qaeda en esos parajes. Al Qaeda es el ejemplo más palpable de cómo se puede instrumentar la provocación imperialista detrás de una fachada fundamentalista. Así se lo pudo comprobar en Irak, donde la agrupación extremista sirvió, consciente o inconscientemente, al proyecto de la CIA y  el MI6, provocó un baño de sangre entre chiítas y sunnitas. Algo parecido sucedió luego en Libia y ahora está ocurriendo en Siria.

Como siempre ocurre en estos casos, los popes de la prensa y la academia, que apoyaron y que siguen justificando la intervención extranjera en Libia, deploran las secuelas de esta y reprochan la falta de previsión estratégica que consintió la implosión de ese país.(1) Como si no supieran que esa implosión era el objetivo buscado, cuyos beneficios exceden por mucho los “daños colaterales” que puedan arrastrar consigo. La consecuencia lógica de ese “error” llevará a ampliar el compromiso occidental para remediar los estragos de la guerra civil y a la intervención militar para resolver la nueva urgencia.

En los países devastados por la corrupción fomentada por las corporaciones mineras y castigados por la guerra civil fogoneada por los intereses contrapuestos de las mismas corporaciones, el sufrimiento de la población tiende en parte a resolverse en la llamarada fundamentalista. Por sí misma, esta no tiene futuro, pero permite reproponer, a la distancia de más de un siglo, un escenario propicio para volver a declamar la falacia de la misión civilizadora del hombre blanco –“the white man’s burden”, que decía Rudyard Kipling- y envolver con el aura de la razón y la justicia lo que no es otra cosa que el explayarse del saqueo y de la política de poder.

Para terminar, conviene mencionar brevemente otro escenario donde se están adensando las nubes de un conflicto de características difíciles de definir, pero cuya potencialidad destructiva, de precipitarse, sería infinitamente mayor. Nos referimos a Pakistán. Allí parece que Estados Unidos ha decidido alentar un cambio por la interpósita persona del teólogo islámico Tahir Kadri, recientemente vuelto a su país después de ocho años de ausencia durante los cuales residió en Canadá. Su mensaje en contra de la corrupción ha prendido y sus reivindicaciones son democráticas, al estilo de las sustentadas por el movimiento egipcio que derrocó a Mubarak. Pero su aparición y el montaje mediático de esta inducen a suponer que Kadri es un favorito de Estados Unidos y de al menos una parte del ejército paquistaní. Esto puede significar el comienzo de una reforma pacífica o bien el principio de una lucha facciosa entre los organismos de seguridad y la CIA. Los roces entre ambos han sido muchos, y no fue el menor el asesinato de Osama bin Laden en las inmediaciones de una base del ejército paquistaní por un comando de los Navy Seals, que procedió hacia su objetivo sin dar cuenta de su acción a las autoridades del país. Pakistán está dividido en varias etnias, de las cuales las principales son la pastún y la beluchistana. Los tironeos tribales son un blanco apetecible para cualquier interesado en fomentar la fragmentación de un país que, de paso, es una potencia nuclear. En estas condiciones tal vez a Tahir Kadri le convendría acordarse del destino de Benazir Bhutto.

Las perspectivas para el 2013, como se ve, son animadas, aunque no necesariamente resulten placenteras.
Nota

1) “L’intenable solitude française au Mali”, por Gilles Kapel, en Le Monde del 15.01.13
Enrique Lacolla


Estos son días sombríos, en los que se multiplica la ofensiva imperialista contra el mundo que no forma parte del norte desarrollado. Los sucesos en Mali y en Argelia parecen estar dando otra sangrienta vuelta de tuerca al proyecto hegemónico.

sábado, 12 de enero de 2013

A PROPOSITO DE LA DEUDA ARGENTINA Y LAS EMPRESAS








LA DEUDA EXTERNA ARGENTINA:


Entre 1973 y 1978, la acción concertada de los países exportadores de petróleo llevó a un aumento abrupto en su precio mundial. Como estos países no podían gastar todos sus inesperados beneficios en sus propios mercados, comenzaron a efectuar depósitos masivos de divisas en bancos internacionales, mayoritariamente de capitales norteamericanos.

Estos bancos, se encontraron así con importantísimas sumas de dinero disponible que les permitieron ofrecer créditos a bajas tasas de interés. Los banqueros de Europa y los Estados Unidos pensaron que los países latinoamericanos, manejados mayoritariamente por dictaduras que no tendrían que responder ni ante la prensa ni ante la oposición, serían buenos clientes para sus créditos.

Así comenzó un verdadero aluvión de créditos. Entre 1970 y 1980, América latina incrementó su deuda externa de 27 mil a 231 mil millones de dólares, lo que implicaba un pago anual de intereses por 18 mil millones.

A lo largo de la década de los 80, el gobierno de los Estados Unidos, los banqueros privados y las autoridades del Fondo Monetario Internacional, impusieron duros términos en el régimen de pago de las deudas a ¡os países de la región: recortes presupuestarios, suspensión de partidas económicas destinadas a salud, educación y acción social. Sólo silos gobiernos aceptaban estos ajustes se hacían acreedores de nuevos préstamos para pagar ¡as cuotas de los adquiridos con anterioridad.

Estas reformas “sugeridas” por los banqueros y los organismos internacionales de crédito incluían la apertura de la economía al mercado y a las inversiones extranjeras y el fin del Estado benefactor. Estas medidas de neto corte neoliberal, requerían ajustes estructurales en la política económica y significaron el abandono de las políticas económicas y sociales basadas en la industrialización y la expansión del salario y el mercado interno en los países latinoamericanos.

La Deuda Externa, la mayor estafa al pueblo argentino:

La deuda externa es la madre de todos nuestros males. La deuda externa es un instrumento que un país utiliza para crecer en base a un plan programado, estudiado, discutido y aprobado por los congresales. La finalidad ultima de endeudarse es la de generar riquezas para el bienestar de los habitantes del país.

Brasil ha logrado incorporar tecnología e insertarse en el mercado internacional, otros países como Argentina pidió dinero con tal irracionalidad que solo logró arruinarse.

En la historia de este país hay tres argentinas distintas:

a) La agraria, cuyo modelo generador de riqueza fue el modelo agro-exportador en la pampa húmeda que fue pensado por la clase conservadora de 1880. Finalizó en 1945.

b) Nace la patria industrial con el gobierno de Perón, se empieza a producir bienes y energía. (1945-1976)

c) Nace con el golpe militar la argentina financiera o especulativa dirigida por el ministro Martínez de Hoz. No responde a ningún modelo, no quiere producir riqueza ni distribuirla, ese plan no sirve y nos lleva a la decadencia.

1976 Golpe Militar, Martínez de Hoz flamante ministro, su segundo fue Kleim. Fueron los padres de la deuda, estancamiento productivo, cierre de empresas, desocupación. Patria financiera.

Un poco de historia:


En 1936 llega a Argentina Franklin Roosevelt, para proponer un tratado latinoamericano de asistencia mutua. Argentina es pro-británica, no lo acepta, EE.UU. se enoja.

Tratado de Breton Wood, para el nuevo sistema monetario internacional, el patrón monetario será ahora entre el oro y el dólar. Argentina disiente.

Comienza la segunda guerra mundial argentina no toma partido y permanece neutral.

EE.UU. quiere colocar bases militares en el Río de la Plata, argentina no acepta, es como entregarle parte de nuestra soberanía para siempre.

Todo esto hace que este país sea declarado incorregible e intratable, EE.UU. se propone destruir la capacidad productiva del país, Perón lo siente hasta sus últimos días.

Termina la segunda guerra mundial, Inglaterra junto a EE.UU. tratan un plan conocido como el Imperio Global, que tiene tres misiones:

a) Reducir la población del tercer mundo (son 5000 millones)

b) Controlar todos los recursos naturales del planeta

c) Subordinar la producción de esos países de acuerdo a los intereses de los países desarrollados.

En economía hay dos forma de generar riquezas:

a) por medio del trabajo y la producción

b) Absorbiendo la riquezas de los demás ya sea a través de la usura, la renta y la especulación.

La muerte de los 55 niños por día es parte del plan imperio global. Está en el libro “La Cuarta Guerra Mundial, el imperio contra el tercer mundo”

Aparece el FMI. para intervenir entre la banca internacional y los gobierno, para muchos es para estafar a los pueblos y naciones. Perón tampoco lo aceptó hasta que en 1957 ingresa al sistema. Es una estrategia para el sometimiento futuro de los países pobres por los desarrollados.

En Argentina hubo cuatro gobierno que fueron democráticos y derrumbados por dictaduras, y ninguno contrajo deuda externa. Fueron Irigoyen, Perón, Ilia e Isabel Martínez.

Guerra de Iom Kipur, EE.UU. apoya a Israel con armas y equipos bélicos en el medio oriente, la OPEP decide limitar la exportación de petróleo hasta tanto no se desarme la zona de guerra. El precio del barril de petróleo se multiplica por 3. Todos los subproductos aumentan notablemente. Los países de la OPEP multiplican sus ganancias. Aparecen los “petrodólares”árabes en los bancos americanos. Ese dinero es destinado a América Latina en préstamos sin muchas exigencias y controles. Comienza la patria financiera. La plata dulce, aparecen cientos de bancos y financieras. La clase media estaba contenta, se viajaba por todo el mundo y había productos importados de lo que se busque. Estaba de moda el ”deme dos”.

En Argentina Hoz junto a Kleim y el FMI estipulan mensualmente la cantidad de dinero y destinos de los préstamos. El Fondo solo lleva el control del endeudamiento y daba seguridad a los acreedores de cobro a futuro. El Banco Central nunca registro contablemente los ingresos de dinero. Había una libreta negra, del tipo “despensa”.

Hoz dice que debe endeudarse para tecnificar el país y para tapar agujeros de una mala administración anterior. Además aduce que muchos países han tenido que pasar por esta etapa de apoyo económico. Un país que no se endeuda no puede progresar, ni crecer. El director de YPF con solo firmar un pedido de prestamos de dinero, era suficiente para que llegue el dinero, pero que luego quedaba en el camino en el tesoro nacional para determinar su destino. Había mucha gente vinculada con esta estafa: funcionarios públicos, gerentes, empresarios, directores, todos delincuentes internacionales, que trabajaban para la usura de la banca externa y para sus propios intereses.

Antes de entregar el poder a la democracia, Cavallo (imagen) , Aleman, Dianella, Pastore, Sigot, Gonzalez Solar presidente del banco central, deciden estatizar la deuda privada de cientos de empresas. Cerca de 14.000 millones de dólares, que sumado a la deuda inicial se llega al monto de 40.000 millones.

Se hizo mediante un “seguro de cambio” que consistía en asegurarle al deuda el valor del dólar al momento del pago de la deuda. Por ejemplo si debía 10.000 dólares a un valor de $10. por dólar, cuando llegue el momento de abonarla, puede ser 3 años o mas, el deudor solo abona los 10.000 a 10 pesos el dólar, la diferencia en caso de un aumento del dólar lo absorbe el estado, el pueblo. Es decir se transfirió la deuda privada a la sociedad Argentina.

Machinea que estaba en el Banco Central en 1985, cuando Alfonsín era presidente, hace los pagaré de la deuda privada.

Lo más triste de esto, es que gran parte de la deuda estatizada era “auto-prestamos”es decir prestamos que se hacia la misma empresa con dinero que tenia ahorrado en banco exteriores. El banco emisor del crédito era el testaferro de la empresa y el cómplice se esta estafa. Muchas empresas fueron descubiertas como: FATE, SADE, algunas del grupo TECHINT, BGH, SIDECO. Pero se detuvo la investigación en el gobierno de Alfonsín, Mars, fue el que firmó esta decisión.

Las siguientes empresas se beneficiaron con la estatización:

AUTOPISTAS URBANAS

CELULOSA ARGENTINA

ACINDAR

BRIDAS

ALPARGATAS

SIDERCA

SEVEL

IMB

MERCEDES BENZ

ESSO

FIAT

FORD

PIRELLI

LOMA NEGRA

BANCOS DE ITALIA, RIO, FRANCES, LONDRES, GALICIA Y OTROS MAS

Cavallo transfirió la deuda al ministerio de economía, pero este a su vez, lo trasfiere al City Bank para que administre la deuda argentina junto a otros 7 bancos mas de su dependencia. Como el Banco Central no tenía registros de los endeudamientos, solo estadísticas aproximadas, estos bancos fueron los encargados de determinar la deuda de los argentinos, y como la deberá pagar. También determinó los intereses hasta esa fecha.

Llega la década del 80, casi todos los países latinoamericanos no pueden pagar la deuda, menos los intereses. Para tratar de una lograr una renegociación, Brady, secretario del Tesoro de EE.UU., una especia de ministro de economía de los países latinos, lanza un plan para toda Latinoamérica, el Plan Brady. Se pensó que era la solución final al tema de la deuda Sudamérica.

Se idea un “canje de deuda”, los bancos tenían bonos de cada país como garantía de la deuda contraída. (eran bonos de baja calidad, por incobrables) Esos bonos valían poco y podían ser recomparados por el mismo país para achicar su deuda, como fue el caso de Brasil. A partir del Plan de Brady, EE.UU. garantizaba esos bonos (ahora eran de alta calidad) con el mismo tesoro americano, por lo que tomaron valor y pasaron de 18 ctvos. cada uno a $1.00, es decir se multiplicó por cinco. Estos bonos fueron vendidos por los bancos tenedores a sus distintos clientes, de aquí en mas los bancos cobraron y los clientes serian los nuevos acreedores de la deuda Argentina. Con esos bonos después compraron las empresas públicas privatizadas.

La entrada a este Plan nunca fue tratada en el Congreso de la nación, como así tampoco se trató cada pedido de préstamos internacionales. Se podía haber comprados los bonos viejos a bajo precio y hoy tendríamos una deuda sumamente controlada. El Congreso debería determinar concretamente cuanto se adeuda realmente y adonde fueron a parar los montos pedidos.

También mucho bancos como el Nación, Desarrollo y Ciudad de Bs.As. avalaba créditos a importantes empresas privadas, por amor a sus “amistades”. Estos créditos nunca fueron pagados, al caer el aval, el estado debió hacerse cargo.

Un Sr. Declarado ciudadano ilustre, llamado Alejandro Olmos, tuvo una visión muy rápida y certera de esta estafa y presentó una denuncia judicial contra el Ministro De Hoz, la cual llevó 18 años de investigación, y en el 2000 el Juez Ballestero, dio un fallo histórico, confirmando que luego de años de estudios y controles, la deuda externa no tiene ningún tipo de justificación: ni económica, administrativa ni financiera, y que el monto de la misma es el resultado de la irracionalidad de muchos dirigentes políticos y económicos, en la época del proceso militar.

Esta conclusión se presentó con todos los detalles de la investigación de 50 peritos de muy alto nivel, en el Congreso, donde nunca hubo quórum para su tratamiento definitivo. Hoz fue sobreseído y demás culpables están libres.

Como epílogo se puede decir que la dictadura militar ha dejado dos huellas importantes en todos los argentinos

a) El terrorismo de estado, donde ha violado los derechos humanos y la propiedad privada de todos los ciudadanos

b) El incontrolado endeudamiento con la banca internacional.

Hay un proyecto conocido como la Unión Sudamericana para negociar la deuda, ya que representa a 500 millones de latinos frente a los países desarrollados. También se va a presentar una denuncia frente al Tribunal de la Haya para que se investigue esta estrategia, para endeudar a los países del tercer mundo, sometiéndolos a una vida muy dura y comprometiendo a varias generaciones hasta el cobro de la misma.

José Ingeniero, primer secretario del partido socialista, ya vislumbraba este plan del imperialismo, para dominar e hipotecar nuestra soberanía y futuro. (Descargar Libros Sobre La Deuda Externa)

PARA SABER MAS...
La verdad contable
Hasta 1992 cuando la Argentina quería saber cuánto debía tenía que preguntarle a los bancos. La supuesta deuda externa no estaba registrada, hasta que se empezó a hacerlo en la Cuenta de Inversión. Además, el Banco Mundial de 1992 recomendó que, a los efectos de poder hacer comparaciones, se utilizara el mismo método, la contabilidad de doble asiento.

Construir esa contabilidad llevó desde 1992 hasta 1998. En el año 1998 se hizo el primer Balance Consolidado de Argentina, consolidado por todos los Organismos Multilaterales, y por las autoridades de la Nación. A partir de 1998 se empezaron a llevar las cuentas con esa metodología por lo que fue posible cruzar los números y calcular los índices de Solvencia y Liquidez que determinan si, en definitiva, el solicitante puede ser considerado sujeto de crédito.

Mientras índice de Solvencia es todo el Activo contra todo el Pasivo, el índice de Liquidez surge de la comparación del Activo Disponible de todo el año para atender el pago del Pasivo Exigible. Si ese número da menor que uno, ningún banco le da un crédito. En razón de mis tareas corno perito en el juicio por el llamado Megacanje designado por la Fiscalía Federal, tuve entonces acceso a la información contable -entonces bastante reservada- que hoy está publicada en las páginas web del Ministerio de Economía.


En 1998, ese primer balance mostró que el índice de Solvencia fue de 0,5, y que por ser menor que uno el país no podía ser considerado sujeto de crédito pues surgía claramente que no iba a poder pagar lo que estaba tomando, máxime teniendo en cuenta que desde 1998 los índices de liquidez fueron bajando desde 0,27, 0,23, al 0,19 en el 2001, cuando estalló la crisis.


A pesar de estos números -que cualquier auditor puede comprobar- el FMI siguió dando su famosa "luz verde", para que bancos y brokers de todo el mundo siguieran operando con los bonos del país. En 1998 la Argentina estaba ya en una situación de insolvencia económica y financiera, momento en que tendría que haberse presentado con la mayor transparencia a Concurso de Acreedores o Default, porque estaba técnicamente quebrada. No tenía activos para responder al pasivo y menos aún la liquidez necesaria para atender los compromisos de ese año y los siguientes.

¿Qué ocurre entre los particulares cuando los deudores no quieren mostrar su insolvencia y continúan renovando créditos? Se ofrecen garantías adicionales, por ejemplo hipotecas, activos físicos no fácilmente liquidables. Frecuentemente, esta situación beneficia a ciertos acreedores a quienes el deudor pretende beneficiar, otorgándoles cierto privilegio. En los concursos preventivos hay acreedores que son privilegiados, que cobran el 100%; que en el caso de las sociedades son los salarios o las cargas sociales y deudas impositivas. La hipoteca también establece un privilegio, pero puede determinarse que si el acreedor conocía la situación financiera del deudor al momento de otorgar la hipoteca ello configura una maniobra para quedarse con una garantía privilegiada y dejar afuera al resto de la masa de acreedores; en ese caso esa hipoteca no es reclamable, y es nula.

Debemos tener en cuenta que en general lo que los bancos quieren es cobrar, mientras que los usureros quieren quedarse con los activos de los deudores. Es el caso de los fondos buitres con propuestas como cambiar deuda por tierra y otros "creativos" inventos que se han propuesto.

Así como los particulares pueden otorgar garantías, también los países pueden hacerlo, pero ¿qué podía ofrecer nuestro país como garantía? Al equipo económico se le ocurrió la cesión a los acreedores de los ingresos impositivos futuros, lo que constituiría ofrecer la renta de los argentinos, situación perfectamente encuadrada en el artículo 29 de la CN cuando afirma que el "El Congreso no puede conceder al Ejecutivo nacional, ni las Legislaturas provinciales a los gobernadores de provincias, facultades extraordinarias, ni la suma del poder público, ni otorgarle:, sumisiones o supremacías por las que la vida, el honor o las fortunas de los argentinos queden a merced de gobiernos o persona alguna. Actos de esta naturaleza llevan consigo una nulidad insanable y sujetarán a lo:-; que los formulen, consientan o firmen, a la responsabilidad y pena de los infames traidores a la Patria".

Cabe preguntarse: ¿los auditores del FMI no se dieron cuenta de esta situación?

En todas las publicitadas reuniones con el FMI ¿no se discutía nada de todo esto? Con el agravante que 1998 es un año muy emblemático porque el Dr. Carlos Menem, como presidente de la Argentina, fue invitado a la Asamblea General del FMI en septiembre, en Washington, para compartir el podio con Michael Camdessus, Director Gerente del FMI, y con el presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton. Desde esa tribuna se les dijo a 187 países reunidos en aquella asamblea, que tenían que seguir el modelo de la Argentina.

Cierto es que pese a que a la Argentina no se le podía dar créditos, los auditores del FMI venían a Buenos Aires, revisaban las cuentas, tenían entrevistas y finalmente daban luz verde, lo cual hacía que el resto del mundo, ya sean países o individuos privados, asumieran que el país podría pagar sus deudas. Entonces bancos y brokers, en base a esa información falsa de los auditores, seguían operando con bonos y ello agravó el posterior default.

La situación anterior debió haber sido conocida por el FMI, pero como no lo dijo se constituyó así en partícipe necesario para establecer una estafa, que llevó a la debacle no sólo económica sino fundamentalmente social de nuestro país.
En realidad, la deuda nunca se pudo pagar porque al contener deuda odiosa, se generaron intereses sobre intereses a partir del cambio unilateral de las tasas que a partir de un 1% ó 2% anual en 1973 llegaron, años después, hasta el 22%.

Haciendo las cuentas se comprueba que el pago anual no alcanzaba para pagar los intereses, entonces éstos se capitalizaban y la deuda se convirtió así en una bola de nieve. Esta situación constituye usura, fenómeno perverso que existe cuando un deudor paga pero cada vez debe más.

El Art. 1198 de nuestro Código de Comercio es muy sabio cuando dice que "los contratos deben celebrarse, interpretarse y ejecutarse de buena fe y de acuerdo con lo que verosímilmente las partes entendieron o pudieron entender, obrando con cuidado y previsión. Los contratos bilaterales conmutativos y los unilaterales onerosos y conmutativos de ejecución diferida y continuada si la prestación a cargo de una de las partes se torna excesivamente onerosa por acontecimientos extraordinarios e imprevisibles, la parte perjudicada podrá demandar la resolución del contrato.

El mismo principio se aplicará a los contratos aleatorios cuando la excesiva generosidad se produzca por causas extrañas al riesgo propio del contrato".

El Art. 11 de la Ley de Quiebras de los Estados Unidos, establece que cuando una empresa entra en quiebra sus bienes son rematados y sus acreedores cobran lo que queda. Pero también en la misma ley existe el artículo 9° que determina el operativo de la verificación de acreedores y en función de eso se pagan primero las necesidades básicas para atender la población, y luego, si queda algo se reparte. Esta fundamental verificación no solo lo hace con el monto y plazo determinados sino al origen de la operación, que es justamente lo que no se hizo en Argentina.

Fuente Consultada: Argentina 2010 Esperanza o Frustración Moisés Resnick Brenner

Fuente  Portal Planetasedna